A. La
Separación
Es la posición
de esta iglesia
que los miembros
practiquen la
separación
bíblica. El
propósito de
esta doctrina es
mantener la
santidad de
Dios, guardar la
verdad de su
Palabra, y
seguir y crecer
en santidad
personal.
Aquella
separación
bíblica tiene
dos formas:
-
La
Separación
Eclesiástica
es la
separación
de otras
iglesias u
organizaciones
con las
cuales no
estamos de
acuerdo
teológicamente.
Nosotros no
nos uniremos
en propósito
con tales
iglesias u
organizaciones.
-
La
Separación
Personal
es la
práctica
personal de
separación
del mundo,
del pecado y
del creyente
que de su
propia
voluntad
participe en
y
habitualmente
anda en
pecado y
desobediencia.
-
El Pragmatismo
Es la posición
de esta iglesia
que no
participaremos
en actividades
pragmáticas. El
pragmatismo es
la filosofía que
los fines
justifican
los métodos.
Pero, para el
creyente, los
fines
determinan
los métodos.
Ciertamente los
métodos que
utilizamos para
ministrar son
importantes a
Dios. (1
Crónicas
13:7-10)
-
El Movimiento Carismático
Es la posición
de esta iglesia
que nosotros
rechazaremos el
movimiento
Carismático en
todas sus formas:
la música
mundana, el
escándalo en la
adoración, la
búsqueda de
maravillas y
señales, los
supuestos
profetas y sus
profecías.
Siempre
practicaremos
separación
eclesiástica de
este movimiento.
-
El Matrimonio y El Divorcio
Es la posición
de esta iglesia
que el
matrimonio es
entre un hombre
y una mujer y es
una unión
ordenada por
Dios que dura
por toda la vida.
No reconoceremos
uniones entre
dos hombres ni
dos mujeres
porque esta es
homosexualidad,
la cual es
condenada en Las
Escrituras. Con
referencia al
divorcio, la
Biblia enumera
solamente dos
razones: el
adulterio y el
abandonamiento
de la o el
creyente por la
o el incrédulo.
Sin embargo, el
último deseo de
Dios en ambos
casos es que los
casados busquen
la
reconciliación.
-
La Música
Es la posición
de esta iglesia
mantener una
norma alta de la
música. No
usaremos música
mundana en la
adoración del
Señor. La música
que utilizamos
debe tener el
balance correcto
entre la melodía,
la armonía y el
ritmo, y las
palabras de cada
canción deben
estar
teológicamente
correctas.
También la vida
del ministro
debe reflejar la
semejanza de
Cristo,
manteniendo un
buen testimonio
entre los
hermanos y los
demás.
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