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Herejía

Decir que la doctrina bíblica de la seguridad del creyente es "la enseñanza que uno que es salvo puede seguir pecando porque nunca perderá su salvación" (su posición en Cristo) es un error muy, pero muy grave. De hecho, ¡ES HEREJÍA! Pero hay muchos que creen así. También hay muchos otros que dicen que esto es "lo que aquellos que enseñan la doctrina de la seguridad del creyente creen."

Siendo nosotros unos de los "aquellos" mencionados, permítanos a decir enfáticamente, ¡No! ¡Eso no es lo que creemos! Tampoco es lo que enseñamos. Enseñamos lo que la Biblia enseña: que la posición de uno que está verdaderamente en Cristo (habiendo sido adoptado como hijo de Dios por medio de la fe en Su Hijo y Su obra perfecta en la cruz) es segura porque es la obra de Dios – lo que Dios hizo para esa persona – y la Palabra dice que, "todo lo que hace Dios será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de Él teman los hombres." (Ec. 3:14).  Y siendo esta la obra de Dios, Dios

 
    NUNCA le echará a esa persona de Su familia (Juan 6:37;
 

Carol Mavar

10:27-29). Es justificada por fe en Cristo (Rm. 5:1), por gracia,  
    no por obras (Ef. 2:8-9; Gal. 3:1-3); y según Romanos 8:1 para
  esta persona, porque está en Cristo, no hay ninguna condenación.
   
 

Romanos 8:1 sigue explicando cómo son los que están en Cristo. Son gente que, "no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu." Qué interesante. Viven conforme al Espíritu. Pablo está hablando del Espíritu Santo aquí, no del espíritu del hombre. Y si estas personas que están en Cristo andan conforme al Espíritu Santo, ¿Cómo puede ser que seguirían viviendo contentamente en el pecado habitual?

Hay muchos otros pasajes bíblicos también que explican claramente cómo cada verdadero creyente debe vivir su fe diariamente. La primera epístola de Juan es uno de ellos. Allí Juan está escribiendo a las iglesias de Asia Menor, y está tratando con la herejía, o la perversión del Evangelio, que había entrado en la iglesia primitiva. Haríamos bien en prestar atención a sus avisos, porque todavía aquella herejía está afectando la iglesia hoy en día. Específicamente en discernir quiénes son los verdaderos hijos de Dios. ¿Son todos los que dicen que son salvos, verdaderos hijos de Dios? ¿Puede un verdadero hijo de Dios sigue felizmente viviendo en el pecado habitual? ¿Cómo andan los verdaderos hijos de Dios? Esto es lo que dice Juan:

1 Juan 1:5-10 – "Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, (profesando ser salvos) y andamos en tinieblas (practicando un estilo de vida pecaminoso) mentimos, y no practicamos la verdad (estamos engañándonos a nosotros mismos); pero si andamos en luz (obedeciendo la Palabra, viviendo en santidad, perseverando en Cristo y en Su Palabra) tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado (este es un creyente verdadero). Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (todo pecado – del pasado, del presente y del futuro). Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros."

1 Juan 2:2-6 – "Y él (Cristo) es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, SI GUARDAMOS SUS MANDAMIENTOS (obedeciendo Su Palabra, viviéndola cada día). El que dice: Yo le conozco (profesando Cristo con la boca), y no guarda sus mandamientos (siguiendo felizmente en su pecado sin arrepentirse), el tal es mentiroso, y la verdad no está en él (no es un hijo verdadero de Dios); pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. (La evidencia visible de un hijo verdadero – él obedece la Palabra de Dios). El que dice que permanece en él, DEBE ANDAR COMO ÉL ANDUVO (en santidad)."

1 Juan 2:15-17 – "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. (Uno que hace una profesión con la boca diciendo que es creyente o cristiano, pero sigue amando las diversiones y cosas del mundo, no tiene el amor del Padre en él, y, pues, no tiene el Padre – no es salvo). Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre (el fruto de la salvación verdadera)."

1 Juan 3:1-3 – "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él...y todo aquel que tiene esta esperanza en él, SE PURIFICA A SÍ MISMO, así como él es puro."

I Juan 3:6-10 – "Todo aquel que permanece en él, no peca (no sigue en un estilo de vida pecaminoso, practicando habitualmente el pecado); todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. (La persona que dice que es salvo pero sigue viviendo habitualmente en pecado, no conoce a Dios, y no es conocido por Dios.) Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado (haciéndolo su hábito) es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, NO PRACTICA el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. (Tiene la simiente de Dios, el Espíritu Santo, morando dentro, trayendo la convicción cuando peque, causándole remordimiento sobre su pecado, y también trayendo la disciplina o corrección del Señor a su vida por causa de su pecado). En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios."

1 Juan 5:1 – "Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él (a los otros hermanos). En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos."

1 Juan 5:18a – "Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado...."

En conclusión, podemos ver de la epístola de 1 Juan que aquellos que no quieren dejar su pecado; aquellos que quieren seguir adelante, felizmente practicando un habitual estilo de vida pecaminoso; aquellos que no están experimentando la disciplina o la corrección del Señor en sus vidas por su pecado habitual, estos no son hijos verdaderos de Dios (Hebreos 12:5-8).

NOTA:

Aunque la primera carta de Pablo a los santos en Corinto es frecuentemente citada como un ejemplo de que los creyentes (santos) carnales existen, esto no quiere que decir que están siendo excusados o defendidos por la carnalidad o el pecado en sus vidas. Nadie debe malentender eso. Nunca excusaremos o defenderemos la carnalidad o el pecado en la vida de un creyente. Si seguimos leyendo la carta de 1 Corintios, vemos que Pablo la escribió con un propósito (una meta) – para regañar y corregir a los carnales creyentes nuevos e inmaduros. Él nombró sus pecados y les dio la exhortación, el mandato, para dejar estos pecados. Él estaba esperando que experimentasen remordimiento sobre su pecado, y que se arrepintiesen, trayendo verdadero cambio a sus vidas. Y esta misma meta debe ser la de nosotros hoy en día en la iglesia.