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Cartas de Carol

     
     
 

¡Saludos! Me llamo Carol Mavar, y como la esposa del pastor me gustaría tomar este momento para darle la bienvenida al sitio de Web de nuestra iglesia. También quiero extenderle personalmente una invitación para visitar Iglesia de la Gracia de la Chorrera, Panamá. Es un gozo para nosotros tener la oportunidad de servir al Señor en la República de Panamá y esperamos que todo lo presentado en este sitio sea para la honra del Señor.

Es con esta meta en mente que decidimos de extender por medio de “Cartas de Carol” un ministerio específicamente a las mujeres. Personalmente, de todos las oportunidades que yo he tenido, al ministrar a las mujeres es el ministerio más querido a mi corazón. No importa si es discipular, enseñar en los estudios bíblicos o compartir en las reuniones de mujeres, siempre me goce en presentar la Palabra de Dios a las mujeres para retarles hacia el crecimiento y la madurez espiritual y hacia la transformación personal a la imagen de Jesucristo. Ciertamente este es el deseo de mi corazón y la meta para “Cartas de Carol”.

 
     
 

Carol Mavar

 
     
 

Dios Es Digno

Colosenses 1:9-10 – “Por lo cual también nosotros...no cesamos de orar por vosotros....para que andéis como es digno del Señor....”

1 Tesalonicenses 2:12 – “...y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.”

Bien recientemente tenía el privilegio de escuchar un mensaje breve de avivamiento que mi hija encontró en Facebook. Mientras que estaba escuchando la franqueza osada de los predicadores famosos, una historia específica me impactó grandemente. Un hombre había sido llamado por Dios para servir como misionero en el continente de África. Su corazón fue conmovido para compartir la luz del evangelio de Cristo con una nación pagana. La meta, según él, era salvar a las almas perdidas del infierno e iluminar esas almas con la maravillosa verdad de la Palabra de Dios, trayéndoles de las tinieblas hacia la luz preciosa de Dios. Pero lo que él encontró cuando llegó era que los paganos no querían escuchar su mensaje de esperanza. De hecho, ellos amaban su pecado y no querían tener nada que hacer con la luz de Dios. Sobre tiempo, el misionero se desanimaba y empezó de cuestionar al Señor. Se preguntaba por qué estaba en aquel lugar cuando ellos a quien estaba tratando de alcanzar no querían ser alcanzados. Ellos no le querían a él y él estaba perdiendo su deseo de ministrar a ellos.

No fue hasta que él se postró arrodillado ante Dios para hacer preguntas que él finalmente descubrió la gran realidad de su error. Ha ido a África con la meta noble de salvar a los incrédulos del infierno y de la destrucción por compartir la verdad de Dios con ellos que nunca habían oído. ¡Ciertamente ellos serían bien agradecidos a él! ¿No? Tristemente, ese no fue el caso. En vez, cuando el misionero enfrentó solamente enojo y rechazo por ellos, él estaba al punto de darse por vencido. Eso es, hasta que Dios abrió sus ojos a la verdad: el misionero no estaba en África para los incrédulos. Más bien, estaba allí para Dios, para Su honra y gloria y nada más. El predicador no estaba en África porque los hombres necesitaban la salvación. Estaba allí porque Dios le llamó y Dios era (y es) digno de ser obedecido. Nada más tiene importancia.

¡Qué lección más importante para aprender! Todo lo que hacemos es por un propósito y un propósito solamente: ¡Dios es digno! Él es digno de nuestra obediencia. Él es digno de nuestro amor. Él es digno de nuestro honor. ¡Él es digno de nuestro todo! Es por eso que debemos esforzarnos en obedecer diariamente Su Palabra, momento por momento, no importa lo que los otros hacen, piensan, o como responden; porque si quitamos nuestros ojos de esta meta, bien fácilmente perderemos nuestra esperanza y nos daremos por vencidos cuando no veamos el fruto de nuestra labor.

Haga a Dios y Su gloria la prioridad en su vida, porque solamente esa le quedará fielmente amando, obedeciendo y sirviendo al Señor. ¡Ciertamente Él es digno!

 
     
     
 

 

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Iglesia de la Gracia, La Chorrera - Pastor Mark Mavar

Residencia: 316-1499 - Celular: 6-609-2326

E-Mail - pastormavar@yahoo.com

APDO  0843-00136, Balboa, Ancon, República de Panamá

 

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